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El aeropuerto de Bilbao, conocido como ‘La Paloma’, ha implementado un cambio significativo en su mecánica de funcionamiento. Desde el pasado viernes, se ha modificado la ruta de despegue de la pista principal, lo que afectará a aproximadamente 21.000 vuelos anuales. Esta nueva trayectoria busca reducir el impacto acústico en áreas pobladas como Algorta y Getxo.
Cambio en la ruta de despegue
La nueva senda de salida desde la cabecera 30 se ha desplazado ligeramente hacia el sur, permitiendo que los aviones ya no sobrevuelen Algorta en dirección a Punta Galea. En lugar de ello, las aeronaves entrarán directamente al Abra, lo que se traduce en una notable disminución del ruido para los vecinos de Algorta, Bidezabal y Punta Galea. Sin embargo, se espera que el área cercana a Las Arenas, más próxima al Puerto Deportivo, experimente un aumento en el tráfico aéreo.
Este cambio es especialmente relevante durante las primeras horas del día, ya que a partir de las 06:45 horas se concentran hasta 15 despegues. Muchos residentes de Algorta habían expresado su malestar por ser despertados por el primer vuelo matutino.
Mejoras tecnológicas y beneficios operativos
Enaire, la entidad responsable del control aéreo en España, ha implementado esta modificación utilizando tecnología avanzada conocida como Navegación Basada en Prestaciones (PBN). Este sistema permite trayectorias más precisas y predecibles, mejorando tanto la seguridad operacional como la gestión del tráfico aéreo. La modernización tecnológica también busca optimizar las operaciones y reducir el consumo de combustible.
A pesar de que las nuevas rutas están diseñadas para ser utilizadas obligatoriamente, los pilotos pueden solicitar desviaciones para acortar maniobras. Este fenómeno ha generado preocupación entre algunos municipios vizcaínos debido al posible aumento del ruido y la contaminación acústica.
Impacto en la comunidad bilbaína
El incremento en el número de operaciones aéreas ha llevado a un aumento en la presión acústica sobre el entorno. En 2025 se registraron 54.468 despegues y aterrizajes en ‘La Paloma’, lo que representa una media diaria de 150 operaciones. Comparado con los datos de 2015, donde no se superaron las 45.000 operaciones anuales, este crecimiento es significativo.
El Ayuntamiento de Bilbao y la Diputación Foral de Bizkaia están atentos a las repercusiones que estos cambios puedan tener sobre la calidad de vida de los bilbaínos y continúan trabajando para mitigar cualquier impacto negativo derivado del tráfico aéreo.
