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La artista bilbaína Alejandra Icaza presenta su exposición retrospectiva ‘Circus’ en la Sala Rekalde, donde se exhiben obras que abarcan cuatro décadas de su trayectoria. La muestra, que estará abierta hasta el 28 de febrero, incluye trabajos realizados específicamente para esta ocasión y refleja la vida cotidiana a través de un imaginario exuberante y heterogéneo.
Una mirada personal a través del arte
Durante la presentación, Icaza compartió que la carita que aparece en algunas de sus obras es la de su hija, lo que resalta su conexión personal con el arte. La artista también mencionó otros elementos significativos en su trabajo, como chacras y plumas, que evocan la medicina oriental. «Pretendo hacer brujería de la buena», afirmó Icaza, quien ha desarrollado un lenguaje artístico único que no se supedita a las modas.
El director del Museo de Arte Contemporáneo de Vigo (Marco), Miguel Fernández Cid, destacó que la obra de Icaza puede recordar a artistas como Delaunay o Paul Klee y describió su pintura como un diario lleno de anotaciones. La exposición comienza con los pequeños puzles de su primera etapa y avanza hacia sus grandes formatos actuales, caracterizados por figuras geométricas vintage.
Un viaje a través del color y la forma
El trabajo de Alejandra Icaza se distingue por su intensa plasticidad, donde combina óleo y cera para crear fondos vibrantes. Su estilo incluye rayas y círculos que evocan fosfenos o moscas volantes, así como referencias a su entorno cotidiano. Las composiciones resultantes transgreden los límites entre abstracción y figuración, ofreciendo múltiples interpretaciones al espectador.
La artista también hace alusión a diversas tradiciones artísticas, desde la pintura flamenca hasta el modernismo de Gustav Klimt. «Hay cuadros de días y otros de noche», comentó durante una visita guiada a la muestra, subrayando la diversidad temática presente en su obra.
Reflexiones sobre el arte y el espectador
Icaza considera que cada obra es un jeroglífico con numerosas resoluciones posibles. «Repetir una acción es como rezar», expresó, enfatizando el carácter espiritual de su proceso creativo. La exposición se complementa con esculturas tituladas ‘Manzanas’, visibles desde el escaparate de la Sala Rekalde, donde los espectadores pueden contemplarse reflejados.
La obra de Alejandra Icaza está presente en colecciones privadas tanto nacionales como internacionales, incluyendo instituciones como la Fundación Coca Cola y el Centro Galego de Arte Contemporánea (CGAC). Esta muestra representa una oportunidad única para los bilbaínos de explorar el universo artístico de una creadora local reconocida.
