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El pasado sábado, **Bilbao** volvió a sufrir inundaciones en el **Casco Viejo** y otras zonas como **Begoña**, **Castaños** y la **Gran Vía**, tras intensas lluvias que se prolongaron durante tres horas. Este fenómeno, que afectó también a otros municipios de **Bizkaia**, recuerda el episodio similar ocurrido hace tres años, en septiembre de 2023, cuando una tromba de agua causó graves daños a vecinos y comerciantes.
Impacto de las lluvias en Bilbao
Según datos de la estación meteorológica de **Euskalmet** en **Abusu**, se registró un pico de más de ocho litros de agua por metro cuadrado en solo diez minutos. Aunque la lluvia fue intensa, no alcanzó los niveles considerados torrenciales, que requieren más de 60 litros por hora. Enric Armengol, delegado en Euskadi de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), indicó que la lluvia acumulada fue de aproximadamente 30 litros en una hora, lo que pone de manifiesto la insuficiencia del sistema de desagüe del Casco Viejo.
Armengol advirtió que «la capacidad de desagüe del Casco Viejo está al límite» y subrayó que «no estamos preparados para el calentamiento global». Esta situación se agrava tras un periodo prolongado sin lluvias, lo que puede haber afectado la limpieza del sistema de alcantarillado.
Respuestas del Ayuntamiento y medidas a tomar
A pesar de las especulaciones sobre el estado del alcantarillado, el **Ayuntamiento de Bilbao** ha rechazado la hipótesis de que las arquetas estuviesen tupidas. Según fuentes municipales, «la red entró en carga», lo que significa que recibió más agua de la que podía gestionar. Ante esta situación, se tomó la decisión excepcional de verter agua directamente a la **Ría**, una práctica normalmente evitada por razones medioambientales.
El Consistorio bilbaíno ha reconocido que el diseño del sistema actual no es adecuado para los nuevos patrones climáticos. Expertos han señalado que las infraestructuras fueron concebidas para un clima caracterizado por el sirimiri, mientras que ahora enfrentan aguaceros más intensos y menos frecuentes.
Inversiones y adaptaciones necesarias
Para hacer frente a estos desafíos climáticos, muchas ciudades han optado por aumentar la capacidad de sus sistemas de drenaje. En Barcelona, por ejemplo, se han construido depósitos subterráneos para manejar picos de caudal durante lluvias intensas. En Bilbao, el equipo del Gobierno local ha afirmado que continuará trabajando en la modelización del sistema actual con herramientas avanzadas para mejorar su eficacia.
A pesar del costo elevado asociado con estas obras, algunas administraciones ya están invirtiendo significativamente en infraestructura para adaptarse al cambio climático. Un ejemplo es el tanque de tormentas en **Galindo**, entre **Barakaldo** y **Sestao**, cuya construcción comenzó en 2018 y se espera finalice a finales de 2027 con una inversión total cercana a 66 millones de euros.
Cambio climático y sus efectos locales
El calentamiento global está provocando fenómenos meteorológicos extremos en todo el mundo. En Euskadi, se ha registrado un aumento notable en las temperaturas atmosféricas y marinas. Armengol explicó que «el mar cálido calienta el aire superficial», permitiendo así una mayor concentración de humedad en la atmósfera. Esto resulta en episodios más frecuentes e intensos de lluvias torrenciales.
La proximidad al mar hace que estos fenómenos impacten directamente a Bilbao, lo cual es diferente a lo observado en otras regiones como el Mediterráneo. La adaptación a este nuevo escenario climático es crucial para garantizar la seguridad y bienestar de los bilbaínos ante futuros eventos meteorológicos extremos.
