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La nueva pastelería Gozatzen, ubicada en el número 58 de la Alameda de Rekalde, ha abierto sus puertas y ya está causando sensación entre los bilbaínos. Con un escaparate que presenta pasteles que imitan a la perfección frutas como limones, mangos y fresas, muchos viandantes se detienen a admirar estas creaciones que parecen sacadas de una exposición. Sufian Ghazyg, el pastelero y propietario del local, asegura que todas estas delicias son comestibles y han atraído la curiosidad de los transeúntes.
Una técnica sorprendente
Las obras maestras de Gozatzen son ejemplos de trompe-l’œil o trampantojo, una técnica que busca engañar al ojo humano. Sufian explica que no solo se trata de replicar la apariencia de las frutas, sino también de garantizar que cada pastel tenga el sabor correspondiente. Por ejemplo, un limón debe saber a limón, y cada pieza esconde combinaciones únicas como la mezcla de nuez pecana con un relleno cremoso o la combinación de coco con maracuyá y mango fresco.
El pastel perfecto, según Sufian, no es solo una cuestión de sabor o apariencia; debe ser ligero y equilibrado para no resultar empalagoso. Con alrededor de quince variedades en su oferta, Gozatzen se posiciona como un lugar innovador en la escena gastronómica bilbaína.
Un nuevo enfoque en Bilbao
Sufian lleva 16 años dedicándose a la elaboración artesanal de dulces y ha decidido expandir su negocio tras abrir un local en Santurtzi hace aproximadamente un año y medio. La apertura en Bilbao le permite llegar a una clientela más diversa en una zona multicultural con mucho tránsito. «Queremos enfocarnos en ese público, incluidos los turistas», señala Sufian.
La producción sigue realizándose en el obrador de Santurtzi, donde cada mañana se preparan las elaboraciones frescas que llegan al nuevo establecimiento bilbaíno.
Inspiración internacional
El chef francés Cédric Grolet ha sido una gran influencia para Sufian durante los últimos ocho años. Su trabajo con elaboraciones hiperrealistas le ha servido como referencia para desarrollar sus propias versiones. «Siempre estoy experimentando», confiesa Sufian, quien también busca inspiración en otras culturas gastronómicas para perfeccionar recetas clásicas como los macarons franceses o el tiramisú italiano.
Gozatzen no solo aspira a ser un lugar donde disfrutar dulces únicos, sino también una opción para quienes buscan regalos especiales. «Queremos ofrecer algo diferente para celebrar ocasiones o regalar», concluye Sufian mientras trabaja en nuevas propuestas para seguir sorprendiendo a sus clientes.
