El profesor de Vitoria Salim Malla, que viajaba en misión humanitaria en la Global Sumud Flotilla, fue interceptado por Israel cuando se dirigía a Gaza. Tras su llegada al aeropuerto de Loiu, en Bilbao, denunció haber sido «secuestrado en un campo de concentración flotante» y haber sufrido maltratos físicos y psíquicos, junto con otras personas de la flotilla.
Malla solicitó la liberación del activista español Saif Abukeshek y del brasileño Thiago Avila, quienes aún permanecen encarcelados por Israel. Además, describió las condiciones en las que estuvieron retenidos, comparándolas con un campo de concentración y destacando la gravedad de los maltratos recibidos.
El profesor relató cómo fueron abordados por Israel en el Mediterráneo, a 60 millas de Creta, y cómo los mantuvieron en condiciones precarias en un recinto improvisado con contenedores de carga. Señaló que fueron obligados a arrodillarse durante largos períodos, sufrieron privación de sueño, agresiones físicas y escasez de alimentos y agua.
Tras su liberación, Malla y otros miembros de la flotilla fueron trasladados a Turquía, donde recibieron atención médica y legal. Informó que algunos barcos fueron destruidos, mientras que otros permanecen en Creta a la espera de continuar con la misión humanitaria.
Global Sumud Flotilla, la organización detrás de esta misión, está compuesta por personas de diferentes nacionalidades y perfiles profesionales. Malla expresó su preocupación por los compañeros que aún permanecen en Creta y la incertidumbre sobre su situación.
En resumen, la odisea de Salim Malla y los participantes de la Global Sumud Flotilla pone de manifiesto los desafíos y peligros a los que se enfrentan los activistas en misiones humanitarias en zonas conflictivas como Gaza.
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